Hombre y homínidos. No evolución, sino desconfiguración


Comentario a raíz del enésimo hallazgo de homínidos:
La teoría evolutiva de gran consumo es algo que sólo sobrevive en museos como el burgalés y en el mainstream mediático de masas. A ver cuándo llega al mainstream que las especies que se tienen como prehomínidos, no son sino secuelas degeneradas resultado de hibridaciones; desde un fémur, y unos dientes te sacan unas estupendas ilustraciones artísticas. Nuestra especie no tiene hibridaciones, aunque sí padecemos desconfiguraciones genéticas, por acción de virus principalmente. Tenemos una herencia originalmente perfecta sin saltos evolutivos más allá de lo que nos puede afectar el medio natural,(más, menos peso, altura, raquitismo, color de la piel, etc.) sobre una estructura constituida, y con la salvedad de las desconfiguraciones ya dichas. Es muy probable también que la especie y su conciencia entró en crisis en algún momento, tomando la parte animal una gran influencia sobre el conjunto anímico-intelectivo, quedándonos restos mentales (aquellos que revelan mayor nobleza) en conflicto entre sí. Esto se puede entender fácilmente: tome usted a una persona educada en el mejor ambiente, y de carácter noble y métalo en un presidio con criminales abyectos, parte de su nobleza quedará, pero como un lejano residuo, aunque todavía muy valioso.

Película La Isla, metáfora de la gran cultura negacionista

La Isla fue una película de 2005 que encerraba una metáfora de lo que es el actual vivir donde Dios está excluido meticulosamente de toda escenografía, represora de todo estímulo para acceder a El. No fue un gran éxito comercial, pero más allá de sus logros técnicos, su valor es el de metáfora ilustrada. En la película la isla es un recóndito lugar, que sugiere la caverna de Platón -otra metáfora de nuestra vida-; a diferencia del mito platónico se trata de un lugar repleto de tecnología, pero donde coinciden en una dominante falsa certeza: no hay otro mundo fuera de aquél. Es lo mismo que sucede cuando recorremos medios de comunicación, películas, webs de internet, y también en las conversaciones donde si se acepta el más allá es sólo en el reducido círculo del esoterismo, que es otra forma de negación de la verdadera vida, un recurso más para negar la verdadera vida en Dios, hecho para los que sienten luces más allá de la materialidad, que son sofocados con programas, libros de esoterismo, que acaban reduciéndolo todo a espectros y encuentros con los seres demónicos y sus adláteres.
Es la completa cultura la que se encuentra en una vasta conspiración de silencio, a la espera de la muerte de cada uno, cuya alma quiere ser llevada al infierno.
Incluso alguna página web llega a referirse también como nosotros a esta película, como metáfora de la falaz existencia negacionista, pero al rechazar toda religión como falacia, resulta que nos encontramos con una falsa revelación, porque se trata de una metáfora involuntaria de Hollywood, pero negar toda religión es incurrir en la producción de tinieblas, ¿cómo salir del falso mundo luminoso que es La isla, es decir, nuestra cultura, sin abrirse religiosamente a la Gran Luz, al Dios que todo lo ha creado? Aunque desde luego, no basta tener una religión para acceder al Dios verdadero, ya que las falsas religiones son otras tantas concesiones a la mística que irrumpe desde nuestros corazones, que busca a Dios, pero cuyo impulso es desviado por canales que desembocan en el desierto.
Nuestra iglesia católica en sus representaciones humanas, también ha cedido a la misión negacionista, seres que quieren escapar de estas tinieblas y a los que se les dice, no, simplemente hacer el bien, es todo, dejaos de escapismos, lo mismo que desde el ateismo decimonónico se ha venido machacando.
El manto aislacionista, negacionista se ve que es cada vez más espeso, la cultura que creyó bastarse a sí misma, aquella cultura a la que se entregaron los que estuvieron sujetos a la firme disciplina eclesiástica, que se han pasado la vida peleándose con su primera comunión, se vuelve férrea tiniebla. La apostasía fáctica cierne las tinieblas sobre sus descendientes o mejor, colabora al vasto proyecto de extinción física y moral.
Pero décadas y décadas y continúa la conjura del silencio, mediático y de conversaciones: todo lo que entra por ojos y oídos ha quedado fuertemente censurado de toda referencia al Dios verdadero y a todo camino para llegar a él, ésta es la verdadera represión, no la otra la que sujetaba a los caballos de la carne, ahora en galope libre sin conductor. Guardianes de la prisión del mundo se han hecho también aquellos padres y madres que niegan todo acceso de sus hijos a la Luz, también ellos meticulosos agentes de silencio y ceguera.
Pero todavía es posible escapar, como por milagro, a pesar de la férrea vigilancia de los agentes ateístas de proximidad y de las legiones de los comunicadores incursos en crear la falsa realidad virtual del mundo donde lo más sobrenatural que se acepta son los espectros, todavía unos cuantos logran elevar el vuelo, aun cuando en su vuelo liberador, buscando a su Padre, son, somos, combatidos por los dominadores del aire, que sólo pueden ser sorteados con la lucha sin cuartel contra la carne y la sangre, contra el animal interior y con los sacramentos, jugos vitales, parihuelas para los huesos quebrados, vendajes para nuestras heridas de la mente que delira sin cesar.

La nula probabilidad de la inexistencia de Dios

El ateísmo es de dos tipos, el argumental y el implícito, el que se vive sin pensar, la apoyatura de éste es la exclusión de Dios de toda visibilidad en la existencia cotidiana, Dios no aparece en los medios ni literatura masivas y es objeto de un pacto de silencio en las conversaciones, se puede llevar una vida de cabo a rabo sin Dios (otra cosa son sus consecuencias en la vida práctica, ciega y sorda que sigue los caminos materiales pensando que eso es todo, una vida de caverna).
Pero el ateismo argumental es irracional también a pesar de su supuesto uso de la reflexión.
La página número 1 en Google cuando se clikea el término "ateísmo sin razón" dice cosas como las siguientes:
"El conocimiento se adquiere mediante la razón y nunca mediante la fe", cuando los niños desde sus primeros instantes están aprendiendo y mucho, sin tener uso de razón, así como alguien que tiene fe en otra persona que le asegura que encontrará un tesoro en tal lugar, y va a él, conoce el tesoro y lo encuentra gracias a la fe que tuvo.
Pero sobre todo se alude a falta de evidencia como base para el ateísmo. Como si no creyéramos muchísimas cosas sin necesidad de evidencia y es que no podríamos vivir si todo tuviera que estar basado en la evidencia: no tengo pruebas de que alguien que viene frente a mí en la noche sea un delincuente, pero a pesar de eso, por la probabilidad que existe intentaré desviar el camino.
Y esta es precisamente la cuestión, que la probabilidad de que Dios no exista es nula, lo que es fácil de entender por cualquiera, aunque no de aceptar, porque el creer en Dios hay que ganárselo poniendo buena voluntad, y no hay buena voluntad cuando se rechazan evidencias elementales.
Porque el mayor argumento de la existencia de Dios es la propia Creación. La lógica de todo lo que existe y sus relaciones es absoluta. Podria alguien decir que la Creación es una premisa, un a priori, pero vayamos a un sencillo cálculo de probabilidades:
- Un fallo de una milmillonésima en las incontables combinaciones que siguieron al big bang hubiera hecho abortar al universo tal como lo conocemos. El universo tenía sólo una probabilidad de entre quintillones de probabilidades, pero surgió.
- Un fallo en el proceso de generación de la tierra y ésta no hubiera aparecido. Sin Júpiter que atrae a los meteoritos, hubiéramos desaparecido. Sin la luna la vida en la tierra no sería posible, porque tendríamos un bamboleo más fuerte que nos daría un clima extremo. Si otro cuerpo celeste no hubiera chocado con la tierra y dado lugar a la luna no existiría la luna ni nosotros y sólo la probabilidad de que ese cuerpo celeste no destrozara totalmente a la tierra era de una entre millones.
La probabilidad de tener una protección electromagnética es de una entre millones, y sin embargo la tenemos.
La probabilidad de que estuvieramos justo en la zona habitable del sistema solar era de una entre muchisimos millones, pero se dio.
La probabilidad de la disposicion de los actuales planetas, indispensable para la vida en el nuestro es de una entre casi infinito, y justo se ha dado tal disposición.
La probabilidad de que el ser humano existiese era una entre casi infinito, tuvo que darse la extinción de los dinosaurios, tuvieron que darse los procesos de aportación de oxígeno masivamente, de congelación completa del globo, de inclinación de la tierra, etc. etc. todo siempre con una probabilidad imposible.
La probabilidad de existencia de la tierra es de una millonésima de una quintillonésima, y esa probabilidad hay que dividirla por quintillónesimas para explicar las posibilidades de aparición del organismo humano.
Ignorar los llamados infinitos de improbabilidad, evidentes a partir de los datos de una sola de las ciencias, la física constituyen el supremo argumento de la sinrazón del ateísmo.
Pero si lo que existe lo hace a pesar de infinitos de improbabilidad es que una Inteligencia lo ha pensado y ejecutado todo. Negarlo es una simple conveniencia para seguir en el falso confort de la caverna ilusoria.

La degeneración original según Catarina Emmerick

Entre las muchas páginas recogidas de las visiones de la beata Catalina Emmerick resultan ilustradoras las referentes a Adán y Eva, el pecado y la degeneración original. No introducen nada nuevo en el dogma ni católico ni judío, pero permiten comprender muchos interrogantes hoy día en que la evolución y el dogma científico están omnipresentes.
En primer lugar, hay que desechar la imagen común de un Adán y Eva con nuestros mismos cuerpos, eran cuerpos semigloriosos, vivían en el paraíso original, en una naturaleza muy distinta a la que conocemos, y desde ahí se puede entender al pie de la letra la generación de Adán desde el barro y que Eva fuera hecha brotar de su costado, no alegorías sino literalmente, a condición de que partamos de la premisa de cuerpos espiritualizados y materia de cualidades no conocidas para nosotros en este actual estado.
Adán y Eva conocían que tendrían descendencia, pero no de qué modo. Dios tenía dispuesto un modo de generación sobre la base de ambos, pero en unión divina -no podemos entender nosotros cómo esto hubiera podido ser y tampoco lo entendían ellos. El pecado introdujo el obrar al margen de Dios como futuro conducta humana y eso incluyó el actual modo de la generación sexual humana, bajo forma carnal (nadie saque de quicio esto diciendo que hablamos desde un sobreespiritualismo anticarnal). La generación humana actual se hace sobre las mismas bases del nuevo estado degenerado tras el pecado inicial.
Se perdió la primera semiglorificación y el ser humano cobró la forma que conocemos hoy, nada de descendencia simiesca. Los simios fueron animales que surgieron tras la gran degradación, igual que los animales para nosotros repulsivos y peligrosos, y la cadena de agresión entre animales y contra el hombre fue iniciada; es el acual estado de naturaleza que no ha sido querida por Dios y que se impuso por el desencadenamiento humano. Eso sí, aún hoy el cuerpo humano, y la naturaleza animal siguen siendo maravillosas disposiciones, y eso que son un pálido reflejo de los cuerpos humano y animal del paraíso terrenal, cómo pudieron ser los originales es algo que sólo es posible saberlo en visión mística, porque los científicos tienen una inteligencia incapaz, por mucho que avancen en sus estudios, sólo alcanzan a comprender las leyes de la naturaleza y humanidad degradada. (No sé si ayudaría mucho, o se queda en una simple analogía hablar de que se produjo una increíble explosión cuántica, que separa el orden inicial del actual, siendo sólo éste el que resulta accesible y no aquél, a causa de nuestro actual cerebro orgánico).
El tentador de Adán y Eva desde luego era demoníaco pero su aspecto fue sumamente atractivo, no siendo el suyo el aspecto de una serpiente literal, para Eva, por su disposición atenta, curiosa, a la naturaleza que le rodeaba y a todo lo que fuera gracia, cualidades que han permanecido en las mujeres de hoy. Adán no hubiera posido ser tentado de igual modo, por su absorción contemplativa en Dios, Adán tenía por decirlo así más un rol de María y Eva el de Marta (referencia al pasaje evangélico de Marta y María).
El tentador fue autorizado a entrar en el paraíso original, por permisión divina y para la prueba decisiva, pero no pertenecía al orden de los máximos demonios, sino al de demonios que no fueron arrojados todavía al gran abismo de fuego, no rebeldes del todo, pero sí con pretensión autónoma, como nosotros hoy, aunque para nosotros hay posibilidad de salvación al contrario que para ellos. Las uniones de estos seres con descendientes de Adán y Eva produjeron los seres desmesurados llamados gigantes, de enorme inteligencia, heredada de sus progenitores angélicos, capaces de construcciones fabulosas, aunque limitados por Dios en su capacidad de dañar, hasta el punto de desencadenarse el diluvio contra ellos y los humanos de completo origen adánico vueltos a suma impiedad. Hoy día hay muchos contenidos en internet que propalan el único origen demónico del ser humano, pero contienen esta total mentira con su punto de parcial verdad.
Y ¿qué papel guarda la Santísima Virgen? Según las visiones de la Emmerich, en realidad ella fue creada de una primerísima materia, desde la cual, como desde un primer residuo fue creado Adán. Antes de ser maldito Adán esa primerísima materia fue preservada y conservada divina y secretamente hasta el origen histórico de la Virgen, de ahí su absoluta pureza, al tiempo que Ella es la Madre de la Pureza y puede hablarse de que es Madre de Dios y de los humanos. Físicamente fue confinada igual que Jesús al cuerpo que nos es propio en la historia, y es en eso en lo que son iguales a nosotros, al tiempo que su cuerpo era secretamente glorioso, si bien emanaba sobrenaturalidad evidente para cualquiera. Una literal herencia del Adán de la degeneración no hubiera podido darse sin heredar al tiempo la pecaminosidad, por tanto es del todo lógico que María y Jesús recibieran la carnalidad gloriosa previa a la caída, dentro del cuerpo todavía magnífico, pero residuo degradado en comparación con el anterior a la caída.
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Homínidos y humanos. La evolución cierta y falsa a la vez.

Durante más de cien años se difundió la teoría de la evolución, como verdad científica, muy superior a la explicación del Génesis. Hoy solo los divulgadores de documentales pseudocientíficos siguen transmitiendo la teoría pero ningún sabio lo hace cuando se dirige a la comunidad científica.
Durante décadas se buscó el eslabón perdido, tras los hallazgos de homínidos con estructura bestial y de evidencia inteligente, que hoy llamamos con diversos nombres como ergaster, antecessor, y otros como los de las siguientes imágenes en que se puede ver esta mezcla de bestialidad y sustrato inteligente.

Homo habilis



Homo ergaster

Paranthropus

Homo heidelbergensis

Pero muy bien el orden puede ser el inverso, humanos como nosotros, que degeneran en las especies de homínidos, que acaban colapsando de la haz de la tierra por efecto de la propia hibridación.
Una cuestión que no abordaron los que postularon la teoría de la evolución es la belleza de nuestra especie -objetivable según criterios estéticos antropológicos- así como la propia perfección de los monos en sus distintas especies actuales, cuyo semblante es sencillo y sin soberbia, como ocurre con todos los animales, a no ser que los humanos los adiestren en una ferocidad impropia. Por tanto ninguna evolución más allá de cambios menores como el color de la piel o la estatura. Pero sí tuvo que haber una evolución por el cruce entre humanos y homínidos salvajes ya desaparecidos, en un sentido de bestialización. Las bestias híbridas de los museos serían el verdadero producto evolutivo descendiente.
Los humanos actuales padecemos daños estructurales en nuestra genética, pero nuestros antepasados no cayeron en la mezcla bestial y así preservaron una compasión natural hacia sus semejantes a la vez que no degeneraron hasta el colapso.
El ser humano en su ansia de negar su dependencia de Dios, le niega en su Creatividad y prefiere declararse descendiente sin solución de continuidad de bestias, incluso de reptiles, aunque esto le humille justo cuando él se tiene por tan avanzado en nuestros días.

Dios y la carga de la prueba

Muchos encuentran fácil justificar su agnosticismo apelando a un silogismo falso: La verdad para serlo completamente debe ser una verdad demostrable, es así que no hay pruebas de la existencia de Dios, luego por tanto Dios es incognoscible. Ignoran, generalmente por voluntad, que hay dos tipos de lógica, la sujeta a prueba y error, experimental o científica clásica, y la lógica de la causa necesaria. Exigir pruebas para la existencia de Dios es una falacia lógica, porque lo que de hecho se exige son pruebas experimentales. No se exige lo mismo a las matemáticas, buena parte de las cuales son sostenibles en base a una lógica, no a experimentos. Otro es el caso de la lógica causística: si algo puede ser producido por el azar en una probabilidad de uno entre cien mil millones y la alternativa es que haya sido producido por un autor, aunque éste se haya ido de viaje, la lógica a aplicar es la deductiva y no la científica; es tonto exigir pruebas o es malicioso exigir demostrar que un objeto artificial haya sido hecho por un autor y no por el azar, esto que no se exige en el universo material (nadie exige la demostración de que una máquina ha sido inventada y no fruto de una evolución espontánea) sí se exige para la creatividad divina.
Sólo alguien dispuesto a la negación por principio exige pruebas negándole todo derecho a la lógica deductiva. Es una elección previa y una hipocresía completa tener dos alternativas: una, la probabilidad de uno entre un millón de millones para la acción del azar, y la existencia de autoría para un objeto de naturaleza, y quedarse con la primera alternativa. No, ya se tenía decidido la primera alternativa desde el principio.
En el juego de competición, es frecuente encontrar que se niega el mérito del contrario que ha ganado sólo porque eso hiere el orgullo, y entonces se entra en hacer atribuciones causales a cualquier cosa: es que tuve un mal día, es que la suerte, es que...
Negar la autoría de Dios y preferir las probabilidades milmillonésimas del azar, es un simple juego de ventaja para el orgullo humano y no hay más cuestión. Cuando en un debate te das cuenta de que lo que hay en el fondo es ver quién gana a quién y no dilucidar la verdad en sí, entonces el debate es una simple farsa.

Agenda metafísica engañosa de la divulgación científica

Los científicos profesionales no hacen afirmaciones metafísicas en sus publicaciones, sin embargo la metafísica de una naturaleza creada por el azar echando los dados es común en los documentales divulgadores y en la enseñanza dada a los jóvenes en centros en todos los niveles educativos, desde primaria a universidad. Les llevan a confundir ciencia con cientismo, una creencia metafísica que ya de entrada va falseada al ser presentada como conclusión de base científica.
Cuando se les pone objeciones a la creencia metafísica inoculada, los jóvenes muestran de entrada incredulidad, porque sólo han oido la versión oficializada en multitud de fuentes. Un ejemplo lo constituye la interpretación de la evolución, en concreto la creencia de que el ser humano ha evolucionado desde seres primitivos, y la prueba sería que los embriones de pez y de humano serían muy parecidos en su fase inicial. Esta falsa prueba se aporta en los libros de texto que la ilustran con unos dibujos hechos por el principal difusor del darwinismo después de Darwin, Haeckel, ya desvelados como invenciones en su época, a pesar de lo cual hubo que esperar hasta 1997 para que se difundiera la falsedad por medio de imágenes reales de embriones; desde luego una información que no es de dominio general ni es apoyada en los medios de los mitos científicos.
Filósofos del siglo XX, nada religiosos por otra parte, como Bachelard o Koyré, y en general los filósofos de la ciencia, como Kuhn y Lakatos, hoy están de acuerdo en que hay una agenda de intereses de conveniencia en muchos círculos científicos, que padecen los mismos achaques de frivolidad cognitiva que el resto de los mortales, por ejemplo Pasteur fue despreciado por ser un químico y no un biólogo, y en general si no se es de un círculo científico, no se está en sus publicaciones o congresos dominantes, no se atiende a las investigaciones independientes.
La valoración negativa de científicos independientes por simple celo de grupo es muy notoria y en esos círculos la agenda metafísica es muy poderosa, hay una cultura pseudoreligiosa que se solapa con las investigaciones materiales, una divinización del saber, un ideal gnóstico, que se opone con soluciones metafísicas que aparentan ser científicas a Dios en cuanto creador. Han contribuido incluso clérigos a este proceso, por ejemplo Lemaitre, clérigo belga creador nada menos que de la teoría del big bang, que llevado de sus buenas intenciones de conciliación entre ciencia y fe, usó esta teoría para evitar hablar de Dios con los grandes hombres de la ciencia; al principio les resultaba sospechoso a líderes como Einstein, que luego lo aceptaron; pero lo sospechoso es que hayan aceptado el big bang los científicos con agenda metafísica.
Este mito científico de la evolución se ha extendido a todos los campos, primero a los biológicos luego a los procesos sociales, pero en el fondo nacieron como medias verdades, que si se difundieron prontamente era por su servicio al ateismo, de lo contrario nadie sabría de ellos, como cosa abstrusa.

 

Hoy la difusión del mito científico evolucionista criptoateo es obligatorio para que proyectos, por ejemplo el Museo de la evolución humana de Burgos y la fundación de Atapuerca reciban aprobación y financiación.
 Estando sin probar elementos centrales como el surgimiento de la vida por acción eléctrica en una sopa primigenia, no existiendo más pruebas de la de una evolución como simple adaptación de órganos funcionales al medio, y no existiendo fósiles intermedios, sin embargo, se difunde por doquier para los jóvenes y los indoctos el mito evolutivo, muy funcional para ignorar a Dios y su Poder y rehusarle todo reconocimiento y obediencia.
Y quienes desde la iglesia deben elevar su voz no lo hacen para no ser lapidados mediáticamente. Así es como se ha impuesto la cultura práctica del ateismo negador de la creación divina, un elemento más negador de Dios en todos los estamentos de la actual cultura humana, que no podía ser menos que un proceso de engaño radical. Así que nos es tan difícil rescatar a los jóvenes del ateismo cognitivo en que les han inmerso los activos difusores y los que miran a otro lado para salvaguardar su confort con su falso argumento de que ya se acabó la era de reñirle al mundo, de recordarle que Dios Actúa y sólo hay que acariciar a los hombres con suavidad melosa. Los agentes de la iglesia han renunciado al profetismo porque no quieren el martirio y lo disimulan bajo proclamas de bondad para ser aceptos al mundo. Una inmensa torpeza de querer disfrutar en el tiempo presente para al final haberselas con el gran juicio, inmensa por ser ellos quienes más sabían de ese gran juicio, sobre el que han decidido callar.