Funcionalidad atea de muchos documentales de divulgación científica

Los documentales de divulgación científica presentan intrigantes innovaciones en nuestro conocimiento del mundo que nos rodea,y de manera acelerada para quien los vea habitualmente; nos dan a conocer que el centro de la tierra está compuesto de un núcleo de hierro el cual a su vez genera nuestro escudo electromagnético, que la luna se va alejando de la tierra,o que el espacio tiene "grietas" por las que puede deslizarse el tiempo, o que el planeta Venus, la estrella de la mañana que hemos llamado siempre tiene una atmósfera mortífera de gases venenosos. Nos informan de las probabilidades de encuentro con seres de otras galaxias, a quienes mandan mensajes para ver si responden. Todo eso está muy bien, pero lo acompañan de una ausencia, la ausencia de Dios, del cual toman uno de sus atributos, la inteligencia creadora, que quisieran apropiarse, incluso explican algunos audaces científicos que el cerebro humano ya está obsoleto para la evolución tecnológica de los humanos y que podrían confeccionar uno mejor adaptado, podrían en suma mejorar las obras de Dios, al cual desde luego no quieren reconocer. Quizá lo hagan muchos científicos en el interior de sus conciencias, pero desde luego los que aparecen en las entrevistas típicas de los documentales siguen a pies juntillas la ley de la omertá respecto de Dios y sustituyen la infinitud por años luz. Si excluyen la razón del amor en Dios, simplemente sus ecuaciones galácticas, no van nunca a poder dar explicación de lo que existe, o peor aún, coincidirán en las tesis satánicas, a las cuales sirven posiblemente sin entenderlo así, a saber que podemos ser como dioses mediante el conocimiento y la tecnología, con lo cual habremos completado el círculo iniciado con la ilustración de suplantar a Dios en el gobierno de la humanidad, una humanidad a la cual le habría ido muy mal con la sociedad religiosa, base de la tiranía, y completarían el círculo filosófico de la negación del derecho natural, es decir de las leyes divinas separadoras de lo moral y lo amoral, del bien y del mal, sustituidas por la voluntad mayoritaria que se convierte en legitimador moral nuevo en las constituciones y leyes de los iluminados que parecen "saber" que justamente el mundo al revés es el mundo al que debemos llegar. Y cuanto más investigan más saben lo que no saben, como debe ser, ya que Dios es infinito hasta el punto que sus obras finitas están en una anchura, extensión y profundidad incomparable de la inteligencia humana, que se ve a sí misma como mucho más pequeña de lo que pensaban antes de iniciar sus descubrimientos. Por ejemplo, cuando han descubierto que no saben nada sobre la materia oscura, que impide la dispersión loca de las estrellas en cada galaxia o la energía oscura que está expandiendo a velocidad acelerada el universo de lo visible. Re-conocen la finitud humana pero no quieren reconocer la grandeza de Dios, creen locamente que pueden emularla y superarla; ya lo vienen haciendo los homólogos ateos de la organización social que no consideran que los mandamientos tienen ninguna base para regular la acción humana, sino sólo los consensos y pactos y las mayorías, por lo general fraudulentamente obtenidas, apoyadas en la demogagogia de masas sociales que eligen a sus poderosos a la medida de su propia voluntad de ceguera y por tanto de su voluntad de tinieblas.

El mal de la sociedad espectadora

Ha publicado el filósofo vasco Aurelio Arteta un libro (*) de reflexión mixta de sociología filosofía, sobre la banalidad del mal desde la experiencia de las últimas décadas de la sociedad vasca, que ha hecho evidente una figura que ya se advirtió en la era nazi, y que consiste en una población de zona gris, que no pertenece a los agresores ni a las víctimas, pero que peca por omisión, por nulidad moral sobre el sentido del deber de ayudar al prójimo perseguido.
Libro penetrante donde la reflexión está fecundada por la experiencia. No desdeña la mención del papel de Dios en todo esto, pero este punto lo considera camino fatalmente vetado y emprende un camino novedoso, el de la exculpación de Dios por falta de responsabilidad divina en lo que ocurre entre nosotros. Ya es un avance con respecto al sistemático procesamiento hecho a Dios en nuestro último siglo, en lo social y en la vida personal, pero le deja al hombre solo, con sus propias fuerzas, es el hombre el que debe dar las soluciones y dejar de mirar a Dios de la única manera que sabría hacerlo que es acusándole, una pérdida de tiempo.
El camino no tiene salida, el hombre no tiene fuerza para enfrentarse aisladamente al mal, pero sí puede hacer siquiera una petición in extremis a Dios. El mal acucia al hombre siendo obra del hombre, pero tambien tiene su lado bueno, y es el de que acuciando al hombre éste se vuelva al Dios que olvida cuando las cosas le van bien. Aurelio Arteta se forjó en la época de triunfo social de la iglesia, muchos de cuyos miembros hicieron luego guerra social, a menudo desde una incitación secreta de los propios eclesiásticos (algo comprensiblemente minimizado por lo escandaloso, pero cosa común en las guerras carlistas), en consecuencia la iglesia pero sobre todo Dios salieron perjudicados. Los formados en aquella generación algunos de los cuales optaron por la resistencia pública al combinado eclesial-guerrillero, lo hicieron desde la moral existencialista de la que no consiguen despegarse y que incluía la evitación metódica de Dios. El estoicismo tiene muy poco que hacer por más que esté cargado de razones, es la fe armada por las devociones la que tiene poder. El mal debe verse también o sobre todo desde el paradigma que nos ofrece la condena social de Jesús, este paradigma no tiene vuelta de hoja, es histórico y predictivo a la vez. Hay cuatro categorías, los ideólogos del crimen, los que se ven forzados a ser el brazo ejecutor, la gran masa que calla y otorga, el mínimo grupo de seguidores que ha dado la cara pero que se ve atado de pies y manos y sólo puede sufrir y tener piedad, como víctima aledaña a la gran víctima. No hay filosofía estoica que pueda resolver este cuadro o no es por ahí por donde puede resolverse. Porque es la hora del mal, que tiene su tiempo, eso sí propiciado desde la estulticia preparatoria de un pueblo de bajas pasiones. Desde ahí se generarán los martirios de las víctimas propiciatorias, sacrificados en el altar de la serpiente.
Queda huir de Jerusalén, (no interpretar esto sólo en sentido emigratorio físico sino en el mapa interior), porque tras el tiempo del triunfo de la cobardía de las masas, de los ejecutores y de los ideólogos del crimen, Dios va a hacer justicia, a su modo, con su calendario, cuando los hombres no puedan comprender la relación entre causa y efecto, porque no se merecen ni siquiera esto.
 (*) Mal consentido. La complicidad del espectador indiferente. Alianza 2010.

¿Inteligencia artificial para superar a Dios?

El experto en inteligencia artificial Raymond Kurtzweiler ha hecho mucho en favor de los invidentes gracias a la tecnología de inteligencia artificial. En entrevista al programa redes dirigido por el divulgador científico Punset, expone que finalmente esta inteligencia colonizará todo el cosmos y que superará a la obra divina de la actual mecánica celeste. La referencia a Dios la puso el presentador, pero no estaba en el horizonte de Kurtzweiler, heredero de una cultura que consideraba a Dios fuera de toda lógica científica, sino que ahora se considera que Dios habría hecho una obra inferior a la potencialidad humana.
Se le ocnsidera además gran profeta científico y realmente sus expectativas son colosales, más allá de todo lo que habíamos previsto en materia de unión de tecnología y biología o de espíritu y materia. Pero es fácil entender el final de ese camino, de querer superar a Dios, del sereis como dioses ya propuesto en el Edén, que sumado a la cultura de la lujuria y de la eliminación humana, conduce ya a corto plazo a una revisión del estatus de la humanidad y a una reforma de la misma de manera quirúrgica podríamos decir, como cortafuegos a esta competición insensata de Dios, fruto de la soberbia y la envidia tan genuinas de nosotros tras el pecado original. Pagaremos entre todos estas ínfulas y además eso será lo mejor para todos, nuestra salvación depende como siempre del buen Dios Padre, del que esta gente no quiere tomar su amor como ejemplo, sino sólo superarle en omnisciencia y omnipotencia. Cíclopes que quieren ocupar el Cielo y sólo llegan a subir para caer desde más arriba en un desplome mucho más evidente.