La degeneración original según Catarina Emmerick
Entre las muchas páginas recogidas de las visiones de la beata Catalina Emmerick resultan ilustradoras las referentes a Adán y Eva, el pecado y la degeneración original. No introducen nada nuevo en el dogma ni católico ni judío, pero permiten comprender muchos interrogantes hoy día en que la evolución y el dogma científico están omnipresentes.
En primer lugar, hay que desechar la imagen común de un Adán y Eva con nuestros mismos cuerpos, eran cuerpos semigloriosos, vivían en el paraíso original, en una naturaleza muy distinta a la que conocemos, y desde ahí se puede entender al pie de la letra la generación de Adán desde el barro y que Eva fuera hecha brotar de su costado, no alegorías sino literalmente, a condición de que partamos de la premisa de cuerpos espiritualizados y materia de cualidades no conocidas para nosotros en este actual estado.
Adán y Eva conocían que tendrían descendencia, pero no de qué modo. Dios tenía dispuesto un modo de generación sobre la base de ambos, pero en unión divina -no podemos entender nosotros cómo esto hubiera podido ser y tampoco lo entendían ellos. El pecado introdujo el obrar al margen de Dios como futuro conducta humana y eso incluyó el actual modo de la generación sexual humana, bajo forma carnal (nadie saque de quicio esto diciendo que hablamos desde un sobreespiritualismo anticarnal). La generación humana actual se hace sobre las mismas bases del nuevo estado degenerado tras el pecado inicial.
Se perdió la primera semiglorificación y el ser humano cobró la forma que conocemos hoy, nada de descendencia simiesca. Los simios fueron animales que surgieron tras la gran degradación, igual que los animales para nosotros repulsivos y peligrosos, y la cadena de agresión entre animales y contra el hombre fue iniciada; es el acual estado de naturaleza que no ha sido querida por Dios y que se impuso por el desencadenamiento humano. Eso sí, aún hoy el cuerpo humano, y la naturaleza animal siguen siendo maravillosas disposiciones, y eso que son un pálido reflejo de los cuerpos humano y animal del paraíso terrenal, cómo pudieron ser los originales es algo que sólo es posible saberlo en visión mística, porque los científicos tienen una inteligencia incapaz, por mucho que avancen en sus estudios, sólo alcanzan a comprender las leyes de la naturaleza y humanidad degradada. (No sé si ayudaría mucho, o se queda en una simple analogía hablar de que se produjo una increíble explosión cuántica, que separa el orden inicial del actual, siendo sólo éste el que resulta accesible y no aquél, a causa de nuestro actual cerebro orgánico).
El tentador de Adán y Eva desde luego era demoníaco pero su aspecto fue sumamente atractivo, no siendo el suyo el aspecto de una serpiente literal, para Eva, por su disposición atenta, curiosa, a la naturaleza que le rodeaba y a todo lo que fuera gracia, cualidades que han permanecido en las mujeres de hoy. Adán no hubiera posido ser tentado de igual modo, por su absorción contemplativa en Dios, Adán tenía por decirlo así más un rol de María y Eva el de Marta (referencia al pasaje evangélico de Marta y María).
El tentador fue autorizado a entrar en el paraíso original, por permisión divina y para la prueba decisiva, pero no pertenecía al orden de los máximos demonios, sino al de demonios que no fueron arrojados todavía al gran abismo de fuego, no rebeldes del todo, pero sí con pretensión autónoma, como nosotros hoy, aunque para nosotros hay posibilidad de salvación al contrario que para ellos. Las uniones de estos seres con descendientes de Adán y Eva produjeron los seres desmesurados llamados gigantes, de enorme inteligencia, heredada de sus progenitores angélicos, capaces de construcciones fabulosas, aunque limitados por Dios en su capacidad de dañar, hasta el punto de desencadenarse el diluvio contra ellos y los humanos de completo origen adánico vueltos a suma impiedad. Hoy día hay muchos contenidos en internet que propalan el único origen demónico del ser humano, pero contienen esta total mentira con su punto de parcial verdad.
Y ¿qué papel guarda la Santísima Virgen? Según las visiones de la Emmerich, en realidad ella fue creada de una primerísima materia, desde la cual, como desde un primer residuo fue creado Adán. Antes de ser maldito Adán esa primerísima materia fue preservada y conservada divina y secretamente hasta el origen histórico de la Virgen, de ahí su absoluta pureza, al tiempo que Ella es la Madre de la Pureza y puede hablarse de que es Madre de Dios y de los humanos. Físicamente fue confinada igual que Jesús al cuerpo que nos es propio en la historia, y es en eso en lo que son iguales a nosotros, al tiempo que su cuerpo era secretamente glorioso, si bien emanaba sobrenaturalidad evidente para cualquiera. Una literal herencia del Adán de la degeneración no hubiera podido darse sin heredar al tiempo la pecaminosidad, por tanto es del todo lógico que María y Jesús recibieran la carnalidad gloriosa previa a la caída, dentro del cuerpo todavía magnífico, pero residuo degradado en comparación con el anterior a la caída.
En primer lugar, hay que desechar la imagen común de un Adán y Eva con nuestros mismos cuerpos, eran cuerpos semigloriosos, vivían en el paraíso original, en una naturaleza muy distinta a la que conocemos, y desde ahí se puede entender al pie de la letra la generación de Adán desde el barro y que Eva fuera hecha brotar de su costado, no alegorías sino literalmente, a condición de que partamos de la premisa de cuerpos espiritualizados y materia de cualidades no conocidas para nosotros en este actual estado.
Adán y Eva conocían que tendrían descendencia, pero no de qué modo. Dios tenía dispuesto un modo de generación sobre la base de ambos, pero en unión divina -no podemos entender nosotros cómo esto hubiera podido ser y tampoco lo entendían ellos. El pecado introdujo el obrar al margen de Dios como futuro conducta humana y eso incluyó el actual modo de la generación sexual humana, bajo forma carnal (nadie saque de quicio esto diciendo que hablamos desde un sobreespiritualismo anticarnal). La generación humana actual se hace sobre las mismas bases del nuevo estado degenerado tras el pecado inicial.
Se perdió la primera semiglorificación y el ser humano cobró la forma que conocemos hoy, nada de descendencia simiesca. Los simios fueron animales que surgieron tras la gran degradación, igual que los animales para nosotros repulsivos y peligrosos, y la cadena de agresión entre animales y contra el hombre fue iniciada; es el acual estado de naturaleza que no ha sido querida por Dios y que se impuso por el desencadenamiento humano. Eso sí, aún hoy el cuerpo humano, y la naturaleza animal siguen siendo maravillosas disposiciones, y eso que son un pálido reflejo de los cuerpos humano y animal del paraíso terrenal, cómo pudieron ser los originales es algo que sólo es posible saberlo en visión mística, porque los científicos tienen una inteligencia incapaz, por mucho que avancen en sus estudios, sólo alcanzan a comprender las leyes de la naturaleza y humanidad degradada. (No sé si ayudaría mucho, o se queda en una simple analogía hablar de que se produjo una increíble explosión cuántica, que separa el orden inicial del actual, siendo sólo éste el que resulta accesible y no aquél, a causa de nuestro actual cerebro orgánico).
El tentador de Adán y Eva desde luego era demoníaco pero su aspecto fue sumamente atractivo, no siendo el suyo el aspecto de una serpiente literal, para Eva, por su disposición atenta, curiosa, a la naturaleza que le rodeaba y a todo lo que fuera gracia, cualidades que han permanecido en las mujeres de hoy. Adán no hubiera posido ser tentado de igual modo, por su absorción contemplativa en Dios, Adán tenía por decirlo así más un rol de María y Eva el de Marta (referencia al pasaje evangélico de Marta y María).
El tentador fue autorizado a entrar en el paraíso original, por permisión divina y para la prueba decisiva, pero no pertenecía al orden de los máximos demonios, sino al de demonios que no fueron arrojados todavía al gran abismo de fuego, no rebeldes del todo, pero sí con pretensión autónoma, como nosotros hoy, aunque para nosotros hay posibilidad de salvación al contrario que para ellos. Las uniones de estos seres con descendientes de Adán y Eva produjeron los seres desmesurados llamados gigantes, de enorme inteligencia, heredada de sus progenitores angélicos, capaces de construcciones fabulosas, aunque limitados por Dios en su capacidad de dañar, hasta el punto de desencadenarse el diluvio contra ellos y los humanos de completo origen adánico vueltos a suma impiedad. Hoy día hay muchos contenidos en internet que propalan el único origen demónico del ser humano, pero contienen esta total mentira con su punto de parcial verdad.
Y ¿qué papel guarda la Santísima Virgen? Según las visiones de la Emmerich, en realidad ella fue creada de una primerísima materia, desde la cual, como desde un primer residuo fue creado Adán. Antes de ser maldito Adán esa primerísima materia fue preservada y conservada divina y secretamente hasta el origen histórico de la Virgen, de ahí su absoluta pureza, al tiempo que Ella es la Madre de la Pureza y puede hablarse de que es Madre de Dios y de los humanos. Físicamente fue confinada igual que Jesús al cuerpo que nos es propio en la historia, y es en eso en lo que son iguales a nosotros, al tiempo que su cuerpo era secretamente glorioso, si bien emanaba sobrenaturalidad evidente para cualquiera. Una literal herencia del Adán de la degeneración no hubiera podido darse sin heredar al tiempo la pecaminosidad, por tanto es del todo lógico que María y Jesús recibieran la carnalidad gloriosa previa a la caída, dentro del cuerpo todavía magnífico, pero residuo degradado en comparación con el anterior a la caída.



