La oscuridad del científico

Esta es una entrevista al físico Antonio Fernandez-Rañada hecha en 2002 para una revista de cultura, muy paradigmática tanto en las preguntas como en las respuestas muy típicas de un agnóstico, a la que haremos apostillas:
 

Pregunta: Es inevitable... ¿Dios ha muerto?
Respuesta: Algunas ideas de Dios sí que han muerto. No tiene sentido mantener una idea inmutable de él. 

(Las ideas de Dios pueden ser ciertas o falsas, las ciertas son para siempre, pero a veces nos interesa decir que son falsas, sobre todo si nuestro candor de una época, por ejemplo, la de la primera comunión, es un aldabonazo contra un falso confort de adulto que piensa no necesitar sino de sus combinaciones humanas).
 
P: Sentir, preguntar y ver. ¿Eso es ciencia o religión?
R: Primero hay que sentir asombro ante el mundo. Luego depende.

(Sentir, preguntar, ver es un fenómeno irrelevante en sí, es lo que hace cualquier turista o quien tiene necesidad de adaptarse a algún lugar).

P: Entonces, ¿juega Dios a los dados o al rol?
R: Según Hawking, no sólo juega a los dados sino que los tira donde nadie los puede ver.

(Ningún padre juega a los dados para decidir sobre sus hijos, y oculta por providencia aquellas cosas que sus hijos no deben conocer, pero también se oculta a los sabios y entendidos y se deja captar de pobres y sencillos)
 
P: ¿Terminará la ciencia dándole la razón a la religión o viceversa?
R: Einstein decía: “La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”.


(Hablar de religión es poco riguroso, hay religiones y solo una con plenitud de la verdad, la revelada y sufrida por Cristo; el científico sin religión se pierde intuiciones fundamentales que le ayudarían en su ciencia, la religión si incluye la fe verdadera tiene en ésta toda la luz que necesita, la fe es para todos, analfabetos incluidos, y a menudo son ellos los llamados a ver la Luz (ver los pastores de Belén, o la sencillez de los que acuden a lugares de epifanía).

P: ¿Puede ser Dios sólo una compleja conexión de neuronas?
R: Lo importante es saber si está también en otros sitios...


(El periodista se viene luciendo en sus preguntas).

P: ¿Quién explica mejor al ser humano, Jesús o Darwin?
R: Jesús enseña cómo debemos obrar. Darwin explica cómo hemos surgido a lo largo de la historia de la Tierra. Dicen cosas distintas, pero ambas necesarias.

(Jesús es mucho más que un preceptor moral y reitera que nuestro origen está en Dios y añade algo innovador, el origen está en el Padre; Darwin es sólo un clavo ardiendo al que se agarraron muchos para declarar vencido el cristianismo y poder vivir tranquilos en su decorado victoriano. El físico entrevistado concede un honor inmerecido a Darwin cuya única aportación relevante es deducir una ley falsa a partir de un hecho cierto: hay adaptaciones funcionales en los órganos a lo largo del tiempo ergo todo órgano y toda integración de órganos en sistemas complejos resulta de un proceso de adaptación).

P: ¿Es el misterio a la religión lo que la religión a la ciencia?
R: La religión y la ciencia coinciden en lindar con el misterio, pero desde distintos puntos cardinales.
P: ¿Es Dios un buen novelista?
R: Muchos dicen que ha escrito una inmensa novela, cuyo argumento se mueve entre la ambigüedad de las personas y la objetividad de las cosas.

Dios es la misma realidad.

P: ¿Es cuento largo la religión?
R: Tal parece. Se profetizó su desaparición para principios del siglo XX, pero sigue viva bajo formas variadas, admirables unas, lamentables otras. La religiosidad está renaciendo. 

 La única religión a la que la cultura de la modernidad ha querido suprimir es la católica. La religiosidad renaciente en occidente se hace con los ingredientes híbridos de la Nueva Era.

P: ¿En la religión hay evolución o determinación?
R: Evolución y determinación no se contraponen, la segunda es parte de la primera (Monod dixit): de las dos debería haber en la religión.


Hablar de religión como categoría englobadora es mixtificación. Todas las religiones son parodia de la única en verdad.

P: Si Dios es infinito, ¿Dios es la ciencia en estado esencial?
R: Según los creyentes, Dios es la sabiduría absoluta pero no puede ser objeto de conocimiento científico porque no hay manera de someterlo a experimentos.

 Dios es, Dios no es manipulable, en El se determina todo, El no puede ser determinado. La ciencia es sabiduría y reducir la ciencia a lo experimental es un reduccionismo que dice muy poco de cualquier científico. Los experimentos son válidos sólo para la materia o para la parte material del ser humano.




P: Personalmente, ¿qué prefiere saber: cómo van los cielos o cómo ir al cielo?
R: Soy científico porque me interesa con pasión saber cómo van los cielos (y la Tierra). Respecto a cómo ir al cielo, no me preocupa por ahora.

 Está perdiendo gravemente el tiempo.


P: ¿Está Dios ampliando su casa? ¿Es Dios la “materia oscura”?
R: El universo es una casa en construcción cuyos pisos son galaxias, estrellas y planetas, en uno de los cuales, al menos, nacieron la vida y la inteligencia. La obra continúa. Cualquier visión religiosa de la creación debe verlo así, como un proceso. Dios no puede ser la materia oscura. Quizá ésta sea sólo la expresión de que ignoramos algo fundamental.

 Dios es oscuro para quien quiere vivir lejos de la luz.


P: Como el “principio” de Trueba sobre Billy Wilder, ¿se puede no creer en Dios y sí en Einstein?
R: Muchos suscribirían tal principio, otros tantos no. Entre estos estaría el propio Einstein quien, desde su visión, se irritaba mucho cuando alguien le suponía ateo.


No era ateo, pero sí agnóstico, alguien a quien Dios le viene demasiado grande, más que la relatividad.

P: Hablando de Einstein: ¿Podría decirme en 50 palabras su idea de Dios?
R: Tras los quarks y el big bang, vislumbramos un ámbito sutil e inexplicable. Para algunos está vacío, según otros Dios está allí, pero eso tiene siempre consecuencias éticas. Sentirnos parte de un todo con los demás seres humanos y referirnos a algo exterior a nosotros aminora el egoísmo. Las religiones son maneras de ligarse a ese ámbito desde lo cotidiano. Lo siento, necesité 60.

Y vuelta al gran relativismo de las religiones, peor aún, a no querer entender que la única religión del amor es la cristiana y que la ética no sobrevive sin el amor, la ética es el residuo que queda, un resto de conciencia, fácilmente negable por los sofistas.

P: Homenajeando a Leibniz: ¿es posible explicar todo... lo relacionado con la religión?
R: Si de algo se puede explicar todo, me interesa poco.


 De Revista El Cultural  http://www.elcultural.com/revista/letras/Antonio-Fernandez-Ranada/6043 

Hombre y homínidos. No evolución, sino desconfiguración


Comentario a raíz del enésimo hallazgo de homínidos:
La teoría evolutiva de gran consumo es algo que sólo sobrevive en museos como el burgalés y en el mainstream mediático de masas. A ver cuándo llega al mainstream que las especies que se tienen como prehomínidos, no son sino secuelas degeneradas resultado de hibridaciones; desde un fémur, y unos dientes te sacan unas estupendas ilustraciones artísticas. Nuestra especie no tiene hibridaciones, aunque sí padecemos desconfiguraciones genéticas, por acción de virus principalmente. Tenemos una herencia originalmente perfecta sin saltos evolutivos más allá de lo que nos puede afectar el medio natural,(más, menos peso, altura, raquitismo, color de la piel, etc.) sobre una estructura constituida, y con la salvedad de las desconfiguraciones ya dichas. Es muy probable también que la especie y su conciencia entró en crisis en algún momento, tomando la parte animal una gran influencia sobre el conjunto anímico-intelectivo, quedándonos restos mentales (aquellos que revelan mayor nobleza) en conflicto entre sí. Esto se puede entender fácilmente: tome usted a una persona educada en el mejor ambiente, y de carácter noble y métalo en un presidio con criminales abyectos, parte de su nobleza quedará, pero como un lejano residuo, aunque todavía muy valioso.

Película La Isla, metáfora de la gran cultura negacionista

La Isla fue una película de 2005 que encerraba una metáfora de lo que es el actual vivir donde Dios está excluido meticulosamente de toda escenografía, represora de todo estímulo para acceder a El. No fue un gran éxito comercial, pero más allá de sus logros técnicos, su valor es el de metáfora ilustrada. En la película la isla es un recóndito lugar, que sugiere la caverna de Platón -otra metáfora de nuestra vida-; a diferencia del mito platónico se trata de un lugar repleto de tecnología, pero donde coinciden en una dominante falsa certeza: no hay otro mundo fuera de aquél. Es lo mismo que sucede cuando recorremos medios de comunicación, películas, webs de internet, y también en las conversaciones donde si se acepta el más allá es sólo en el reducido círculo del esoterismo, que es otra forma de negación de la verdadera vida, un recurso más para negar la verdadera vida en Dios, hecho para los que sienten luces más allá de la materialidad, que son sofocados con programas, libros de esoterismo, que acaban reduciéndolo todo a espectros y encuentros con los seres demónicos y sus adláteres.
Es la completa cultura la que se encuentra en una vasta conspiración de silencio, a la espera de la muerte de cada uno, cuya alma quiere ser llevada al infierno.
Incluso alguna página web llega a referirse también como nosotros a esta película, como metáfora de la falaz existencia negacionista, pero al rechazar toda religión como falacia, resulta que nos encontramos con una falsa revelación, porque se trata de una metáfora involuntaria de Hollywood, pero negar toda religión es incurrir en la producción de tinieblas, ¿cómo salir del falso mundo luminoso que es La isla, es decir, nuestra cultura, sin abrirse religiosamente a la Gran Luz, al Dios que todo lo ha creado? Aunque desde luego, no basta tener una religión para acceder al Dios verdadero, ya que las falsas religiones son otras tantas concesiones a la mística que irrumpe desde nuestros corazones, que busca a Dios, pero cuyo impulso es desviado por canales que desembocan en el desierto.
Nuestra iglesia católica en sus representaciones humanas, también ha cedido a la misión negacionista, seres que quieren escapar de estas tinieblas y a los que se les dice, no, simplemente hacer el bien, es todo, dejaos de escapismos, lo mismo que desde el ateismo decimonónico se ha venido machacando.
El manto aislacionista, negacionista se ve que es cada vez más espeso, la cultura que creyó bastarse a sí misma, aquella cultura a la que se entregaron los que estuvieron sujetos a la firme disciplina eclesiástica, que se han pasado la vida peleándose con su primera comunión, se vuelve férrea tiniebla. La apostasía fáctica cierne las tinieblas sobre sus descendientes o mejor, colabora al vasto proyecto de extinción física y moral.
Pero décadas y décadas y continúa la conjura del silencio, mediático y de conversaciones: todo lo que entra por ojos y oídos ha quedado fuertemente censurado de toda referencia al Dios verdadero y a todo camino para llegar a él, ésta es la verdadera represión, no la otra la que sujetaba a los caballos de la carne, ahora en galope libre sin conductor. Guardianes de la prisión del mundo se han hecho también aquellos padres y madres que niegan todo acceso de sus hijos a la Luz, también ellos meticulosos agentes de silencio y ceguera.
Pero todavía es posible escapar, como por milagro, a pesar de la férrea vigilancia de los agentes ateístas de proximidad y de las legiones de los comunicadores incursos en crear la falsa realidad virtual del mundo donde lo más sobrenatural que se acepta son los espectros, todavía unos cuantos logran elevar el vuelo, aun cuando en su vuelo liberador, buscando a su Padre, son, somos, combatidos por los dominadores del aire, que sólo pueden ser sorteados con la lucha sin cuartel contra la carne y la sangre, contra el animal interior y con los sacramentos, jugos vitales, parihuelas para los huesos quebrados, vendajes para nuestras heridas de la mente que delira sin cesar.

La nula probabilidad de la inexistencia de Dios

El ateísmo es de dos tipos, el argumental y el implícito, el que se vive sin pensar, la apoyatura de éste es la exclusión de Dios de toda visibilidad en la existencia cotidiana, Dios no aparece en los medios ni literatura masivas y es objeto de un pacto de silencio en las conversaciones, se puede llevar una vida de cabo a rabo sin Dios (otra cosa son sus consecuencias en la vida práctica, ciega y sorda que sigue los caminos materiales pensando que eso es todo, una vida de caverna).
Pero el ateismo argumental es irracional también a pesar de su supuesto uso de la reflexión.
La página número 1 en Google cuando se clikea el término "ateísmo sin razón" dice cosas como las siguientes:
"El conocimiento se adquiere mediante la razón y nunca mediante la fe", cuando los niños desde sus primeros instantes están aprendiendo y mucho, sin tener uso de razón, así como alguien que tiene fe en otra persona que le asegura que encontrará un tesoro en tal lugar, y va a él, conoce el tesoro y lo encuentra gracias a la fe que tuvo.
Pero sobre todo se alude a falta de evidencia como base para el ateísmo. Como si no creyéramos muchísimas cosas sin necesidad de evidencia y es que no podríamos vivir si todo tuviera que estar basado en la evidencia: no tengo pruebas de que alguien que viene frente a mí en la noche sea un delincuente, pero a pesar de eso, por la probabilidad que existe intentaré desviar el camino.
Y esta es precisamente la cuestión, que la probabilidad de que Dios no exista es nula, lo que es fácil de entender por cualquiera, aunque no de aceptar, porque el creer en Dios hay que ganárselo poniendo buena voluntad, y no hay buena voluntad cuando se rechazan evidencias elementales.
Porque el mayor argumento de la existencia de Dios es la propia Creación. La lógica de todo lo que existe y sus relaciones es absoluta. Podria alguien decir que la Creación es una premisa, un a priori, pero vayamos a un sencillo cálculo de probabilidades:
- Un fallo de una milmillonésima en las incontables combinaciones que siguieron al big bang hubiera hecho abortar al universo tal como lo conocemos. El universo tenía sólo una probabilidad de entre quintillones de probabilidades, pero surgió.
- Un fallo en el proceso de generación de la tierra y ésta no hubiera aparecido. Sin Júpiter que atrae a los meteoritos, hubiéramos desaparecido. Sin la luna la vida en la tierra no sería posible, porque tendríamos un bamboleo más fuerte que nos daría un clima extremo. Si otro cuerpo celeste no hubiera chocado con la tierra y dado lugar a la luna no existiría la luna ni nosotros y sólo la probabilidad de que ese cuerpo celeste no destrozara totalmente a la tierra era de una entre millones.
La probabilidad de tener una protección electromagnética es de una entre millones, y sin embargo la tenemos.
La probabilidad de que estuvieramos justo en la zona habitable del sistema solar era de una entre muchisimos millones, pero se dio.
La probabilidad de la disposicion de los actuales planetas, indispensable para la vida en el nuestro es de una entre casi infinito, y justo se ha dado tal disposición.
La probabilidad de que el ser humano existiese era una entre casi infinito, tuvo que darse la extinción de los dinosaurios, tuvieron que darse los procesos de aportación de oxígeno masivamente, de congelación completa del globo, de inclinación de la tierra, etc. etc. todo siempre con una probabilidad imposible.
La probabilidad de existencia de la tierra es de una millonésima de una quintillonésima, y esa probabilidad hay que dividirla por quintillónesimas para explicar las posibilidades de aparición del organismo humano.
Ignorar los llamados infinitos de improbabilidad, evidentes a partir de los datos de una sola de las ciencias, la física constituyen el supremo argumento de la sinrazón del ateísmo.
Pero si lo que existe lo hace a pesar de infinitos de improbabilidad es que una Inteligencia lo ha pensado y ejecutado todo. Negarlo es una simple conveniencia para seguir en el falso confort de la caverna ilusoria.