Dios y la carga de la prueba
Muchos encuentran fácil justificar su agnosticismo apelando a un silogismo falso: La verdad para serlo completamente debe ser una verdad demostrable, es así que no hay pruebas de la existencia de Dios, luego por tanto Dios es incognoscible. Ignoran, generalmente por voluntad, que hay dos tipos de lógica, la sujeta a prueba y error, experimental o científica clásica, y la lógica de la causa necesaria. Exigir pruebas para la existencia de Dios es una falacia lógica, porque lo que de hecho se exige son pruebas experimentales. No se exige lo mismo a las matemáticas, buena parte de las cuales son sostenibles en base a una lógica, no a experimentos. Otro es el caso de la lógica causística: si algo puede ser producido por el azar en una probabilidad de uno entre cien mil millones y la alternativa es que haya sido producido por un autor, aunque éste se haya ido de viaje, la lógica a aplicar es la deductiva y no la científica; es tonto exigir pruebas o es malicioso exigir demostrar que un objeto artificial haya sido hecho por un autor y no por el azar, esto que no se exige en el universo material (nadie exige la demostración de que una máquina ha sido inventada y no fruto de una evolución espontánea) sí se exige para la creatividad divina.
Sólo alguien dispuesto a la negación por principio exige pruebas negándole todo derecho a la lógica deductiva. Es una elección previa y una hipocresía completa tener dos alternativas: una, la probabilidad de uno entre un millón de millones para la acción del azar, y la existencia de autoría para un objeto de naturaleza, y quedarse con la primera alternativa. No, ya se tenía decidido la primera alternativa desde el principio.
En el juego de competición, es frecuente encontrar que se niega el mérito del contrario que ha ganado sólo porque eso hiere el orgullo, y entonces se entra en hacer atribuciones causales a cualquier cosa: es que tuve un mal día, es que la suerte, es que...
Negar la autoría de Dios y preferir las probabilidades milmillonésimas del azar, es un simple juego de ventaja para el orgullo humano y no hay más cuestión. Cuando en un debate te das cuenta de que lo que hay en el fondo es ver quién gana a quién y no dilucidar la verdad en sí, entonces el debate es una simple farsa.
Sólo alguien dispuesto a la negación por principio exige pruebas negándole todo derecho a la lógica deductiva. Es una elección previa y una hipocresía completa tener dos alternativas: una, la probabilidad de uno entre un millón de millones para la acción del azar, y la existencia de autoría para un objeto de naturaleza, y quedarse con la primera alternativa. No, ya se tenía decidido la primera alternativa desde el principio.
En el juego de competición, es frecuente encontrar que se niega el mérito del contrario que ha ganado sólo porque eso hiere el orgullo, y entonces se entra en hacer atribuciones causales a cualquier cosa: es que tuve un mal día, es que la suerte, es que...
Negar la autoría de Dios y preferir las probabilidades milmillonésimas del azar, es un simple juego de ventaja para el orgullo humano y no hay más cuestión. Cuando en un debate te das cuenta de que lo que hay en el fondo es ver quién gana a quién y no dilucidar la verdad en sí, entonces el debate es una simple farsa.
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